lunes, 21 de diciembre de 2015

Relatos cortos




Eterna juventud

Me devolví la mirada cargada de rebosante felicidad, una que no se extinguiría jamás, sellada en aquel momento detenido en el tiempo, marcado en la eternidad. Las canas y las arrugas habían irrumpido ya en mi vida, pero sabía que en mi corazón seguiría siendo joven en aquella eterna juventud.

La mala suerte huele el miedo

Nunca hay que dar a la mala suerte lo que la alimenta, pues esta huele el miedo, como un depredador que percibe el estado atemorizado de su presa, y ataca sin piedad donde más duele.

Triste realidad

Quien me iba a decir que en esta noche tan fría iba a pensar en ti. Aunque terminaron nuestros días, no lloro más que de alegría, pues la compañía de mi amante de oro líquido me hizo comprender que la suya será más placentera que la tuya durante toda una era, haciéndome sentir más cálido y feliz de lo que tú ni si quiera hayas intentado conseguir.

Microcuento fantástico

El orgulloso príncipe Dagoberth rompió a llorar por primera vez en toda su vida, con lágrimas de amargura sobre el rostro pálido de la joven que yacía inmóvil entre sus brazos. Siempre ansió ser el mago más poderoso de la tierra, cegado por un deseo egoísta. Pero un día sin poder evitarlo se enamoró, y justo cuando más necesitaba la magia, no acudió a él, y se preguntó: ¿De qué sirve tener todo este poder si no puedo salvar lo que más me importa?

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